La obesidad infantil es un mal que afecta al 16% de la población de los países desarrollados y en vías de desarrollo entre 6 y 12 años, según los estudios recientes de la OMS.
Esta enfermedad se caracteriza por el aumento de tejido graso de una manera desproporcionada frente a la talla. Para poder calcularlo más exactamente visita el artículo del IMC aquí.
Su fundamento principal radica en una mayor ingesta de alimentos de baja calidad nutricional, como bollería industrial, dulces y aperitivos salados; y un aumento del sedentarismo.
Para prevenirlo, los padres han de proporcionar una alimentación equilibrada en casa y fomentar unos buenos hábitos nutricionales. Evitando, por ejemplo, optar por las meriendas y comidas entre horas “fáciles” como los bollos, bolsitas de patatas fritas, etc. Cambiándolos por fruta, lácteos y bocadillos con embutidos bajos en grasa. Promoviendo la actividad física, apuntándolos a escuelas deportivas, centros de recreo o simplemente paseando a menudo por el parque.
No se trata de poner a nuestros pequeños “a dieta”, ya que este es el mayor error que se puede cometer. Sino reconducir su hábitos alimentarios.Los padres han de entender que “estar gordito” no es sinónimo de buena salud.
Salvo casos extremos y siempre aconsejados por un médico, los niños menores a 16 años no deben realizar ninguna dieta hipocalórica. Ya que si la cantidad en el plato permanece constante (no se deja repetir), debido al crecimiento, el no aumento de la proporción de comida producirá una bajada de peso.
Si se pone una dieta estricta se puede producir un déficit alimentario que desemboque en una talla baja y un desarrollo sexual prematuro al reintroducir posteriormente una dieta normal.
Los niños de esta franja de edad deben tomar 4 vasos de leche diarios, si hay problemas de sobrepeso, es aconsejable que ésta sea semidesnatada. Un mínimo de 4 piezas de fruta o zumos naturales, repartidos entre el desayuno, media mañana, merienda, comida y cena. 1 plato de verdura diario, sea en forma de puré, sopa, ensalada o verdura a la plancha.
Es aconsejable educarles desde pequeños para que los dulces formen parte de su alimentación exclusivamente en momentos señalados, como cumpleaños, navidades; y no como un suplemento diario.










