¿Has tenido ya dos bebés del mismo sexo? ¿O quizá sea el primero, pero por diferentes motivos quieres un sexo determinado?
Echa un vistazo a este artículo. Aparte de lo geneticamente estipulado, alimentariamente puedes darle un empujón a tu elección.
El sexo del futuro bebé se determina a la hora de la fecundación del óvulo. Si el espermatozoide carga el gen Y, será un niño; por el contrario, si carga el gen X será una niña.
La explicación científica es que los espermatozoides Y se desenvuelven mejor en un medio con pH básico. Y los espermatozoides X, lo hacen mejor en un medio con pH ácido.
Partiendo de la premisa que un hombre tiene un 50% de ambos, será la alimentación de la futura madre que favorezca el medio para la llegada en primera posición del espermatozoide X o Y. Sería como tender una alfombra en un día de lluvia en una carrera de coches, al corredor elegido para ganar.
Si quieres un sexo masculino, consume en cantidades abundantes, al menos un mes antes de la concepción: Carnes rojas, frutos secos, orejones y albaricoques. Evita los lácteos.
Si quieres un sexo femenino, consume en cantidades abundantes, al menos un mes antes de la concepción: Leche y productos lácteos; yogures, helados, flanes, natillas, quesos, etc.










