Durante el período de lactancia, la alimentación materna ha de ser equilibrada y variada. Dejando para períodos posteriores las dietas adelgazantes.
En ocasiones, déficits alimentarios anteriores o herencia genética, impiden la necesaria formación láctea. El resultado es que el bebé no mama la cantidad de leche necesaria y sufre un un desarrollo enlentecido.
Para evitarlo se puede recurrir a la naturaleza, utilizando productos fitoterapeúticos galactagogos no tóxicos:
- Tomar 2 tazas al día de 1 cucharita de semillas de cardo mariano. Dejar reposar la mezcla 10 minutos antes de consumir.
- Comer semillas de sésamo tostadas. Una forma fácil es comprar pan que lleve incorporado estas semillas.
Como hemos dicho anteriormente la alimentación ha de ser equillibrada, incluyendo un extra de productos ricos en calcio, como los quesos curados, la leche de vaca entera, el tofu, las espinacas y la avena. Tampoco se debe olvidar los que son ricos en vitamina C, como los cítricos, pimientos y zanahorias. Y los que son ricos en vitamina D, como la leche entera, huevos y pescado azul.










