Llevar un embarazo saludable es fundamental para la salud de tu futuro hijo y para un parto sin complicaciones. La falta y el exceso de peso pueden dificultar la consecución de estas metas.
Echa un vistazo a continuación, para saber si lo estás haciendo correctamente. Y en caso necesario, corregir esos pequeños errores.
Cuando se planifica un embarazo, lo ideal es que la futura gestante cuente con un peso proporcional a su altura antes de quedarse embarazada. Es decir, que su IMC se encuentre dentro de los valores normales. Así evitaremos futuras complicaciones como parto prematuro (inferior a 32 semanas), mortalidad fetal (durante los primeros 3 meses de gestación), preeclampsia (hipertensión arterial materna), diabetes gestacional (limita bastante la alimentación) y defectos en el tubo neural.
Lo mismo debe aplicarse a las mujeres que tengan el peso bajo. Este incrementa el riesgo de malnutrición gestacional del feto, favoreciendo partos prematuros, problamas rspiratorios tras el alumbramiento, hipoglucemia, anemia, enfermedades cardíacas o renales y problemas en el desarrollo físico y psíquico.
Por tanto la proporción normal de kilos a ganar es de:
- 14-18kg, para las que tengan un IMC bajo.
- 11-14kg, para las que tengan un IMC normal.
- 7-10kg, para las que tengan un IMC con sobrepeso.










