Ahora que estamos a mediados del mes de febrero, queda cada vez menos para el despertar primaveral. Con su consecuente malestar ocasionado por el picor y escozor de ojos y nariz, la mucosidad e incluso las erupciones cutáneas.
Para evitar o al menos disminuir estos síntomas hay que empezar ya con la profilixis: Leer más »

Nuestros labios son una de las partes de la cara más sensibles a cambios hormonales (o sino acuerdate de ese granito que se asoma cuando vas a tener el período), de temperatura o afectados por la edad. ¡Porque sí, los labios también envejecen! Para no perder la carnosidad de la juventud y su firmeza debes darles unos cuidados internos y externos diariamente.
Hemos recibido en nuestro correo electrónico una serie de dudas comunes sobre si vuestra alimentación y hábitos de vida son adecuados, y como mejorarlos. Os vamos a desvelar a continuación la respuesta de manera personalizada. Si seguís teniendo alguna otra consulta, escríbirnos a info@estarsaludable y os contestaremos de manera altruista.
¿Quién ha dicho que ser diabética y lucir un cuerpo de infarto son dos conceptos incompatibes? Y sino, pregúntaselo a Halle Berry.
Ahora que definitivamente han acabado todas las fiestas navideñas, es hora de empezar a cumplir los propósitos de año nuevo.
La cistitis es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la vejiga urinaria, causada por una infección u otra causa orgánica. Se produce tanto en hombres como mujeres. Cursando con aumento de micción, dolor o picazón a la hora de orinar, fiebre no elevada y ocasionalmente sangre en la orina.
En esta etapa ya eres una mujer madura, que se conoce al dedillo. Sabes cuales son tus puntos fuertes y los débiles; por lo que si aún no has puesto remedio a lo malo, es porque no te apetece o no tienes tiempo.
Esta es la bien llamada etapa de la segunda juventud. Si te cuidaste durante la década de tus 20 ahora lucirás mucho mejor que cualquier adolescente. Sino lo has hecho, aún podemos cambiarlo:
Durante esta década asomarán a la superficie todos los excesos que hayas podido cometer en tu adolescencia: Alcohol, tabaco, alimentación desequilibrada, carencias nutricionales, falta de ejercicio, etc. ¡Pero tranquila, aún tiene solución!