Intolerante a la lactosa

La composición de la leche materna varía a lo largo de un mismo día y a largo de la lactancia, adecuándose a las necesidades de crecimiento de tu bebé. Aún así, siempre estará compuesta por lípidos, proteínas y lactosa.

La lactosa es el componente más estable, su concentración de 7g por cada 100ml apenas variará durante la lactancia. Éste es el azúcar de la leche y el principal sustento energético del lactante.

Para la digestión de esta molécula, en el intestino del bebé debe estar presente la enzima lactasa. Cuando ésta se encuentra deficitaria, sobrevienen los problemas de digestión de la leche. Causando vómitos, heces líquidas y retraso en el crecimiento.

El déficit de esta enzima suele ser genético, aunque en ocasiones es producto de algún trastorno intestinal causado por un virus.

En ambos casos ha de ser determinado por el pediatra, pero generalmente el de procedencia genética sólo tendrá cura al suprimir la ingestión de la lactosa.

Se ha de asesorar por un especialista que tipo de leche sería más recomendable. En el mercado podrás encontrar fórmulas de inicio sin lactosa, fórmulas de inicio bajas en lactosa, fórmulas de inicio de soja y fórmulas de inicio elementales.

La toma será la misma  que la de un recién nacido sin intolerancia: 60ml cada 3 horas. Si se quedara con hambre puedes añadirle más.

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