Recuerda la siguiente premisa:
“Si puedes, debes dar el pecho a tu hijo. Es más natural, sano, sencillo y económico.”
La leche materna es un alimento completo para el recién nacido. Es la continuación natural de la alimentación que el bebé recibió en el vientre materno, y por lo tanto, no representa un cambio drástico en su dieta.
Aunque actualmente las fórmulas de inicio se encuentran muy desarrolladas, has de saber que sigue habiendo diferencias frente a la leche materna:
- Las fórmulas de inicio contienen una mayor proporción de proteínas (caseinas y proteínas del suero) que la leche materna. Por lo que dificultan la digestión del lactante.
- Las fórmulas de inicio NO contienen la enzima lipasa, que es un elemento que ayuda a digerir la grasa. Por lo que éstas son peor aprovechadas.
- Las fórmulas de inicio NO contienen factores inmunológicos. Por lo que el lactante se encuentra más expuesto a padecer enfermedades.
Desde el quinto mes de embarazo, hasta un par de días después del parto, las glándulas mamarias fabrican un líquido amarillo espeso llamado calostro. Su toma supondrá una importante ayuda para el sistema inmunitario de tu bebé. El valor calórico es bastante bajo, por lo que es normal que el lactante pierda hasta un 10% de su peso al nacer. Pero no te preocupes, pasados unos 12 días recuperará este peso, y empezará a engordar por razón de 20g/día.
A partir del 2º o 3º día subirá la leche, mezclando su composición con el calostro. Éste desaparecerá alrededor de la 3º semana.
Durante los 4 primeros meses es recomendado darle el pecho cada 3 horas. Unos 10 minutos con cada pecho, para que no disminuya la producción láctea. La cantidad será variable a las necesidades del bebé. En ocasiones bastará con 5 minutos con cada pecho, y en otras hará falta 15 minutos. Adecúate a la apetencia de tu hijo.
Cuando tu médico lo crea necesario, deberás suplementar tu alimentación con vitamina A,B,C,D, y E; y minerales como el calcio y el hierro. Esto repercutirá positivamente en la composición de tu leche.
Si eres una mamá muy activa y no vas a poder estar con tu bebé cada 3 horas para darle el pecho, hazte con un “sacaleches”. Refrigera o congela el contenido en bolsas esterilizadas, y no olvides recordar a quien esté a cargo de él, la cantidad que suele tomar. Aún con este método, debes darle al menos el pecho 2 veces al día para mantener la producción de leche. Ésta se produce como reflejo de la succión del lactante.
Salvo recomendación médica, está estrictamente desaconsejado dar el pecho en las siguientes situaciones:
- Padecer el SIDA, infecciones mamarias graves, hepatitis, cáncer en tratamiento y enfermedades mentales graves.
- Tomar algún medicamento.
Sea por el motivo que sea, si has decidido alimentar a tu bebé con fórmulas de inicio, sigue las indicaciones de preparación del envase, utilizando siempre agua mineral apta para bebés o agua hervida. No eches más polvo de la cantidad indicada, ya que debido a la concentración de nutrientes, podrías deshidratar a tu bebé. La cantidad suele ser de 60-90ml cada 3 horas. Pero una vez más, adáptate a lo que demande tu hijo.
Cuando te decidas a comprar un biberón podrás elegir entre biberones de plástico o de cristal. Los primeros son menos pesados, pero está desaconsejado que los calientes en el microondas. Aunque en teoría si se puede, unas cuantas sustancias plásticas pueden pasar a la leche, siendo tóxicas para tu bebé. Los de cristal pesan más, pero no tienen este inconveniente. Además lo avalan años de uso.










